Sesenta años de la EMT - Empresa Municipal de Transporte de Madrid

12.11.07 |

Hace ahora 60 años, el 12 de noviembre de 1947, nacía en Madrid la Empresa Municipal de Transportes (EMT), que se hizo cargo del servicio público de transporte en superficie en la ciudad. Entonces, éran la mitad de habitantes que ahora -un millón y medio-, y los 351 tranvías que existían realizaron nada menos que 166 millones de viajes con otros tantos usuarios. Sesenta años después, los últimos datos parecen remontar la bajada que el servicio venía sufriendo desde el año 2000, y se han superado los 490 millones de viajes el año pasado.
En Madrid circularon autobuses de dos pisos, marca «Guy», entre 1948 y 1963. Hubo tranvías y trolebuses, el primero de ellos entre la Puerta del Sol y la colonia de El Viso. Y hasta existieron primitivos «bonobuses», aunque no exactamente iguales a los de ahora: eran tacos de diez billetes, y se pusieron a la venta por primera vez en 1953.
Exposición pública
Todas estas curiosidades y muchas más salen a la luz ahora que se conmemora el aniversario de esta empresa de transporte público, que se celebrará el próximo lunes con una exposición en la plaza de Colón. En ella, se mostrarán autobuses de distintas épocas así como material, uniformes, billetes y otros elementos históricos. Además, el alcalde presentará el nuevo modelo de autobús que próximamente entrará en funcionamiento.
Nacida como una firma con mayoría de capital privado, que explotó este servicio hasta 1920, la empresa de transportes públicos de superficie de Madrid sufrió luego diferentes transformaciones no siempre fáciles: de hecho, de las cinco líneas regulares de autobuses que se pusieron en marcha en la ciudad en 1924, dos años después sólo quedaba una operativa, y en 1927 se eliminó también esta última.
Vehículos diezmados
La Guerra Civil afectó profundamente al servicio, tanto en su funcionamiento como en cuanto a los medios humanos y materiales de los que disponía. Al acabar la contienda, apenas quedaban operativos un tercio del total de la flota de tranvías, y ningún autobús.
En los años posteriores, además, se produjo una restricción de combustibles, y los precios del servicio de transporte público, controlados por el Ayuntamiento, no cubrían los costes de explotación, lo que terminó de complicar la situación de la empresa.
Ante este panorama caótico, en 1947 se decidió municipalizar el servicio. En ese momento nació la EMT. primero como sociedad privada municipal, y más tarde -en 1971- transformada en sociedad anónima de propiedad municipal.
Echó a andar con 51 líneas y 2.654 trabajadores, y sólo ocho años después, en 1955, ya había superado el millón de viajeros diarios. En sus comienzos, sólo funcionaba con tranvías, para dar paso después a trolebuses -autobuses movidos por energía eléctrica, con catenarias- y más tarde a autobuses. La regularización del servicio hizo crecer su éxito entre la ciudadanía. Aunque no faltaron incidentes, como el accidente más grave de la historia del tranvía, que se produjo en 1952: a la entrada del Puente de Toledo, el coche número 135 de la línea 31 descarriló, rompió el pretil del puente y cayó al río Manzanares, provocando 15 muertos y 102 heridos.
Las líneas que llegaban hasta la periferia se otorgaron mediante concesiones a privados en 1953, para volver a municipalizarse en 1980. En el año 1959 se creó la línea 27, de Plaza de Castilla a Embajadores, hoy la más utilizada de la red.
El tiempo fue pasando y la flota de la EMT introdujo mejoras paulatinas: primero desaparecieron los trolebuses (en 1966), y luego los tranvías -hacia 1969, aunque las líneas 70 y 77 continuaron funcionando hasta 1972-.
Después llegaron los autobuses articulados -«orugas»-, y al mismo tiempo, hace 31 años, se instalaron los primeros carriles-bus de la ciudad; ahora ocupan 94 kilómetros, y 40 de ellos cuentan con separador físico.
Ese mismo año, 1966, se inició la explotación de 9 líneas de microbuses que funcionaron hasta 1990, fecha en la que fueron suprimidos. Ahora, los responsables locales quieren reinventar esta fórmula.
Los «búhos» -los autobuses nocturnos- comenzaron a funcionar en 1974. Sólo un año antes, los vehículos de transporte público de superficie habían cambiado el color azul, que hasta entonces les había sido característico, por el rojo. Ahora, los hay aún de este tono, pero también azul claro, y hasta han llegado a estar totalmente cubiertos con anuncios publicitarios: se han convertido en vallas móviles muy deseadas por los anunciantes.
Del diesel al hidrógeno
Más de la mitad de los 2015 vehículos de la flota actual se mueven con diésel, 500 con biodiésel, por encima de 200 utilizan gas natural comprimido, hay varias decenas de vehículos híbridos -de gasoil y eléctricos- y cinco de etanol, además de las pruebas que se hacen con pila de hidrógeno.
La EMT cuenta hoy con 207 líneas en servicio, de las que 162 son diurnas y convencionales, 7 tienen recorrido por los campus universitarios y sólo prestan servicio en los periodos lectivos, 26 son nocturnas y 12 «metrobúhos» -con el mismo recorrido que líneas de Metro-. En total, recorren 3.618 kilómetros, en ida y vuelta.
Sus paradas se acercan a las 10.000. Este año se espera que se alcancen los 456 millones de viajeros. El índice medio de ocupación en un día laborable es del 70 por ciento, y en todo el año no alcanza el 50.
Los autobuses recorren la ciudad a una velocidad media de 13,8 kilómetros por hora. Y como los tiempos adelantan que es una barbaridad, uno puede saber, desde su casa, cuánto falta para que pase el autobús por la parada más cercana por medio de un mensaje de móvil.

Fuente : ABC.

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