El PIF del Aeropuerto Central Ciudad Real inspecciona la primera mercancía de un país fuera de la Unión Europea

14.10.09 |

El Puesto de Inspección Fronterizo (PIF) del Aeropuerto de Ciudad Real realizó en el día de ayer su primera inspección de producto animal (pescado) en las instalaciones manchegas, desde que hace tan sólo unas semanas fuera aprobado tanto por la Unión Europea como por el Estado español. La inspección, llevada a cabo por una veterinaria del Estado, se ha ejecutado sobre una partida de pescado procedente de un vuelo de Mauritania, que hizo escala previamente en las Islas Canarias. La mercancía inspeccionada quedó tramitada en poco menos de una hora, lo que dota a este aeropuerto de una importante ventaja competitiva y de una gran agilidad frente a otras instalaciones aeroportuarias con los mismos servicios.



De esta forma, todas las actividades de la terminal de carga ya están operativas y activas para que en fechas próximas se puedan ir sumando nuevos clientes. Tras la puesta en marcha de la aduana terrestre y área, y de la propia operatividad de la carga aérea, ahora sido el turno del único Puesto de Inspección Fronterizo de Castilla-La Mancha, que posibilita la entrada de mercancías de terceros países fuera de la Unión Europea.


El Aeropuerto Central Ciudad Real dispone de todos los permisos y de toda la cobertura de inspección que requiere un aeropuerto internacional. La Unión Europea (UE) autorizó hace unas semanas el Puesto de Inspección Fronterizo en la zona aduanera del aeropuerto con el objetivo de inspeccionar los productos de origen animal de países que llegaran de fuera de la UE. La veterinaria del Estado encargada de esta labor, Asunción Peralta, describe el PIF como “la primera barrera defensiva de la Unión Europea ante la difusión de enfermedades y productos de contaminación química, radiológica o microbiológica”.


En relación a la primera inspección de ayer, “la mercancía se ajustó a lo que exige la normativa comunitaria, es decir, país autorizado, establecimiento de origen autorizado, especie comestible, buenas características y organolépticas. Ante la ausencia de signos que hiciera pensar que podría ser un peligro o riesgo, la mercancía se declaró como apta para el mercado interior”.


Los productos deben llegar al aeropuerto “envasados, y pueden ser, productos destinados a consumo humano, animal o usos técnicos”. Además, el PIF cuenta con autorizaciones para mercancías congeladas, refrigeradas y temperatura ambiente.


En el caso de que una mercancía tuviera que ser rechazada, “existen varias opciones”, añade Peralta. Son: “La transformación, la destrucción o la reexpedición a origen. Cualquiera de las tres opciones tiene que ser solicitada por el importador y autorizado por el veterinario bajo cuya responsabilidad se encuentra el PIF”. La mercancía queda consignada bajo control veterinario oficial en la cámara de rechazos, a la espera de la tramitación.


Estas instalaciones fronterizas de control sanitario de mercancías pueden recibir en la actualidad productos de origen animal, tanto para consumo humano como no humano, lo que se denomina PIF ‘Europa’, y productos de origen no animal –en su mayoría de origen vegetal- en sus dos vertientes: de consumo humano (Reciento Aduanero Habilitado, autorizado por el Ministerio de Sanidad y Política social) y no humano (Punto de Inspección Fitosanitario, habilitado en este caso por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino)..


Desde el Aeropuerto Central Ciudad Real, y gracias al servicio de inspección y al de aduanas, también pueden tramitar mercancías destinadas a la exportación fuera de las fronteras de la Unión Europea, lo que se denomina terceros países.


Fuente: Aeropuerto Central Ciudad Real

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